Review by Colin Clarke ...

Tchaikovsky Sinfonías: No. 4; No. 6, “Patética” · Director musical Yuri Botnari; Orquesta Academia de la Orquesta Filarmónica de Moscú · ROYAL MUSIC SOCIETY 6423465001391 (92:41) descarga disponible en iTunes, Amazon, Spotify, CDBaby y Google

Yuri Botnari fue el asistente de Guennady Rozhdestvensky entre los años 1998 y el 2002. Desde el año 2003, trabaja regularmente con la Orquesta Filarmónica de Moscú. Estudió con el legendario Ilya Mussin en Leningrado, y más tarde con Guennady Rozhdestvensky y Yuri Simonov en Moscú.

El entusiasmo mostrado por mi colega Jerry Dubins hacia la interpretación de Yuri Botnari, con la Filarmónica de Moscú, de la Primera Sinfonía de Tchaikovsky ha despertado en mí el deseo de escucharla (es mi sinfonía favorita, que desde luego merece una mayor popularización: Fanfare 43: 1; Daniel Morrison prácticamente hace eco de los sentimientos de Dubins, en la reseña publicada en el próximo número). Afortunadamente, la Sexta Sinfonía, que forma parte de éste ciclo sinfónico, sigue claramente ésta tendencia hacia la excelencia, la Orquesta Filarmónica de Moscú se muestra receptiva al enfoque expansivo que le otorga Botnari a esta magnífica partitura. La expresividad de la interpretación es admirable. Hay que destacar, que para lograr tal actuación, se necesita de una verdadera inteligencia musical, talento e integridad de la personalidad musical.

Al comienzo del Andante Sostenuto escuchamos los más bonitos y técnicamente perfectos légalos de la cuerda, texturas bellamente equilibradas. Los detalles de la grabación son asombrosos, como también lo es la distribución de los instrumentos dentro del cuadro sonoro. Botnari comprende el rol central del firme control rítmico en Tchaikovsky. La música se resiste a avanzar en ésta introducción, haciéndose aun más poderosa por ello. También es destacable el control de la atmósfera creada antes de atacar la parte central del movimiento; el paso firme de los últimos momentos del primer movimiento es cautivador.

La elegancia está presente en el “Allegro con Grazia”; la cuerda irradia un magnífico resplandor, y el sentimiento de una danza de ensueño sustenta éste movimiento. Los instrumentos de viento están ingeniosamente situados, no demasiado hacia delante (ciertamente no en el primer plano), lo que aumenta la sensación de estar escuchando una interpretación en directo, en lugar de una grabación. Los detalles son fabulosos, desde los discretos comentarios de la cuerda y los precisos pizzicatos, hasta los pulidos y muy bien equilibrados acordes del metal. A pesar de todo, el “Allegro Molto Vivace” se vuelve incendiario; i prestad atención a la belleza con que son interpretados por los violines los fragmentos más agudos (nunca ásperos o estridentes).

El final, “Andante Lamentoso”, susurra dulcemente, frases que fluyen hacia los cielos. Aquí no hay tendencia de ir hacia los extremos como en Bernstein (todo termina en menos de diez minutos), pero aparecen nuevos aspectos de la obra. Las frases fragmentadas de los primeros minutos parecen latidos ralentizados, algo que volvemos a experimentar, de forma aún más intensa, hacia el final del movimiento con los instrumentos de percusión. Botnari alcanza el máximo resplandor en el minuto 2’’37, donde la música brota hacia fuera; cuando los latidos se encaminan hacia el final, es como si la rueda de la vida girara, lenta e implacablemente; a los simples humanos solo se les ofrece un último suspiro. Magnífico; puede que os haga falta, como me pasó a mí, hacer una pausa antes de poder escuchar más música.

La cuarta sinfonía es igual de impactante. Hay que remarcar, que a pesar de la innegable fuerza emocional de la apertura, lo más impresionante son justamente las pequeñas sutilezas, las transiciones semejantes al baile, en el primer movimiento. La lluvia de escalas descendientes del viento madera y de los metales contra las cuerdas (las escalas descendientes que impregnan las tres últimas sinfonías) conlleva un poderoso mensaje: anuncia, que quizás no existe escapatoria para uno mismo, de su propio destino. Merecen ser mencionados los solistas de clarinete y fagot de la Filarmónica de Moscú, tan expresivos en sus solos, el estridente fagot con su “soupçon” en el vibrado, tan característico de su región de origen. El tempo adoptado por Botnari, vuelve a ser magnífico, da forma al pasaje a lo largo de siete minutos, en los cuales el repique de los timbales persiste con un pulso implacable.

El motivo del Destino (la fanfarria) tiene un gran peso en esta sinfonía. El vibrato de los metales es claramente apreciado, usado por el compositor para enfatizar éste color: es expresivo y está usado con buen gusto. De manera semejante, el oboe, en el inicio del “Andantino in modo di Canzona”, tiene ésta sonoridad áspera, especifica de la región, que realmente enfatiza el contraste de texturas con la pulcra declaración del tema en los celos, que aparece justo después. La reticencia de Botnari a precipitar los sucesos otorga su recompensa, una música cargada de afecto.

Esta espléndida grabación se sitúa en el primer plano en el famoso pizzicato del solo de cuerdas del tercer movimiento. La sublimidad del sonido, que se expande por todo el espacio sonoro; y nuevamente, este implacable control, reciben su merecida recompensa cuando llega la respuesta de los vientos, tomada con firmeza (y la intervención del piccolo presentando su idea, mientras los clarinetes, intrigantes, aportan un toque de circo). El final explota en resplandecientes destellos de luz, aunque no tan luminosos como en la interpretación de la Orquesta Sinfónica de London con Szell (Setiembre del año 1962, con el productor John Colshaw - uno necesita unas gafas de sol industriales para escuchar ésta grabación). El simple peso de los metales graves, que fluye bajo los envolventes remolinos de la cuerda, sin haberse sometido a nada de Studio, nos ofrecen una experiencia muy intensa y totalmente fuera de serie.

Los ancianos y experimentados críticos como yo pueden pensar que no necesitan escuchar otra versión de éstas conocidas sinfonías. Coleccionista, ancianos o no, pueden llegar a sentir lo mismo. Pero me di cuenta de lo grande de mi equivocación. Botnari nos regala una fabulosa interpretación de altísimo nivel, con una sonoridad impecable.

Colin Clarke

Traducción al castellano: Alissia Frolova

Original Review

https://music.yandex.ru/album/7156549
https://www.youtube.com/watch?v=2L9VWQs2mkM&

 

 

 

 


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